domingo, 12 de marzo de 2017

Mi punto de partida de la evaluación





Emoticonos extraídos de:
-https://openclipart.org/ 

Evaluamos a lo largo de toda la etapa educativa, con diferentes raseros dependiendo del nivel en el que nos encontremos. 

Evaluamos conocimientos y destrezas adquiridas, pero no siempre se adquieren al tiempo dentro de un mismo nivel educativo, ese proceso de madurez a veces juega a favor otras en contra. Realizamos una evaluación inicial para saber qué conocimientos tiene el alumno, cómo los adquirió y en qué momento lo hizo. Así tratamos de identificar un punto de partida para construir nuevo conocimiento, para que el alumno pueda aprender partiendo de lo que conoce. Ponemos en juego diferentes estrategias para enseñar y posteriormente evaluar con diferentes formatos. Intentamos estimular su curiosidad, animar, frenar impetus, dar seguridad, afianzar valores, ...

En el centro de todas estas acciones está el objetivo de aprender y para ello hay que poner en juego muchas habilidades: dibujar, inferir, memorizar, aplicar, explicar, curiosear, etc que están moduladas por la personalidad de cada alumno: timidez, sobredotación, inseguridad, aplomo, vergüenza, etc que pueden sumar o restar y que generalmente no podemos manejar fácilmente.

Para amalgamar todas estos elementos, se hace necesario diseñar una evaluación que permita al alumno mejorar su aprendizaje en función del nivel educativo en el que se encuentre y que se ajuste a su desarrollo personal, que permita al alumno desde su autoconocimiento identificar cómo aprende para estar en situación de poder mejorar,  que ayude al alumno a desarrollar su autonomía en el trabajo y que asegure una retroalimentación adecuada en el proceso de aprendizaje.

Como poder desarrollar en el aula este tipo de evaluación es para mí un reto que emprendo con ilusión y con la esperanza de mejorar para que mis alumnos mejoren también.



No hay comentarios:

Publicar un comentario